¿Los parados deben aceptar cualquier trabajo?

Persona trabajando tras aceptar una oferta del SEPE

Estar en paro suele ser una situación indeseada. Para paliar los efectos de la falta de ingresos de un empleo, al cumplir ciertas condiciones se puede tener acceso a una prestación económica: el famoso cobro del paro.

Eso, al mismo tiempo, conlleva también una serie de obligaciones. Y aquí es donde aparecen las dudas. ¿Deben los parados aceptar cualquier trabajo que se les ofrezca? ¿Pueden rechazar una oferta de empleo del SEPE? ¿Existen trucos para que no te llamen del paro? Veámoslo. 

Las obligaciones de los parados con derecho a prestación

Estar desempleado y cobrando una prestación (el paro o el subsidio) conlleva un compromiso de actividad, lo que incluye buscar proactivamente un empleo.

Dicho de otro modo: estás obligado a buscar trabajo sin necesidad de que lo hagan los funcionarios del SEPE por ti. Si se demuestra que no lo haces, te pueden quitar la prestación.

Por supuesto, durante el tiempo en que estés cobrando el paro, es muy probable que el SEPE te llame o te mande ofertas de trabajo aptas para tu perfil. O incluso que te proponga entrevistas de trabajo con empresas.

¿Qué pasa si rechazo una oferta de empleo del INEM?

Cualquier persona desempleada y cobrando una prestación pública está obligada a aceptar cualquier entrevista adecuada o cualquier oferta apta. Y ¿qué se considera una oferta de trabajo apta? Pues una que cumpla cualquiera de las siguientes condiciones:

  • Que sea una ocupación en la que el parado haya expresado su interés al inscribirse como demandante de empleo.
  • Que sea una ocupación relativa a la profesión que desarrolla habitualmente.
  • Que sea una ocupación que encaje con las aptitudes físicas y la formación del desempleado.
  • Que sea una ocupación que el demandante de empleo haya realizado al menos durante tres meses en el pasado.

No hace falta que se cumplan los cuatro puntos, sólo uno de ellos. Pero, ojo, que esto sólo es aplicable durante los primeros 365 días con derecho a prestación. A partir del primer año, se considerará oferta apta cualquier tipo de ocupación propuesta.

Y ¿eso es todo? Bueno, en realidad, no. Una oferta válida también debe cumplir los siguientes requisitos:

  • El puesto de trabajo debe estar en la misma localidad que el domicilio de la persona desempleada, o hasta un máximo de 30 km de distancia.
  • El desplazamiento hasta el puesto de trabajo no puede suponer más del 25% de la jornada ni costar más del 20% del salario.
  • El salario debe estar acorde al puesto a desarrollar, debe cumplir con la legislación vigente y no puede ser inferior al salario mínimo interprofesional (SMI), una vez descontado el coste de desplazamiento. 

¿Se puede rechazar una oferta de trabajo cobrando el paro?

No, no puedes rechazar una oferta del INEM mientras estás cobrando el paro. Al menos, no si ésta es considerada apta por el ente público.

Si rechazas una oferta apta, esto se considerará una falta grave, lo que conlleva tres meses de suspensión de la prestación por desempleo o del subsidio. Si se comete una segunda falta grave, se aplicarán seis meses de suspensión. Y si ocurre una tercera vez, ya no habrá suspensión, sino anulación de todo derecho a cobro de prestación.

¿Cuántas ofertas de empleo se pueden rechazar?

No existe una cifra de empleos que puedas rechazar antes de que te sancionen. Esto no funciona como las vidas de un videojuego. Ya hemos mencionado las condiciones del SEPE para un trabajo válido. Si rechazas una oferta que las cumpla, serás sancionado inmediatamente, desde el primer rechazo injustificado.

Causas justificadas para rechazar una oferta del SEPE

Visto lo visto, puede que te estés preguntando qué se puede alegar como causa justificada para rechazar una oferta del SEPE. La realidad es que no hay demasiadas.

Por ejemplo, tener hijos a cargo o tener que estudiar son excusas no aceptadas por el SEPE, así que, si estabas pensando en alegar eso, vete olvidando. Lo cierto es que (en teoría) lo único que puede librarte de aceptar cualquier trabajo ofertado por el SEPE es que éste no cumpla con los criterios antes descritos.

Por ejemplo, si el puesto de trabajo está demasiado alejado de tu domicilio o si no existe transporte público que llegue a esa zona. O si las condiciones laborales están por debajo de lo que marca el convenio del sector correspondiente.

Obviamente, si estás en paro y no cobras ningún tipo de prestación ni ayuda pública, nada de esto aplica para ti, ya que no le debes nada a nadie. Sólo entonces eres 100% libre.

Pese a todo, y sin necesidad de recurrir a extraños trucos para que no te llamen del SEPE para trabajar, la clave está en no pasar la entrevista.

Trucos para que no te llamen del paro

Lamentamos desilusionarte, pero no existe algo que podamos denominar como trucos para que no te llamen del paro. Además de ser éticamente discutible, ¿qué crees que podrías hacer para impedir que te llamaran? ¿alegar que no tienes teléfono móvil?

Lo siento, pero eso no cuela en 2022. Es más, incluso aunque fuese totalmente cierto, el SEPE no va a admitir no poder contactar contigo. Una parte de tus obligaciones consiste en estar disponible, así que si no lo estás durante un tiempo podrían llegar a sancionarte igualmente.

De todos modos, seamos claros: aunque te llamen, tampoco hace falta ser muy listo para evitar que te cojan en una entrevista de trabajo. Si bastante difícil es ser un buen candidato, ser uno malo o muy malo está al alcance de cualquiera. Sólo necesitas que te descarten ellos, no rechazar tú, y eso es muy sencillo. No necesitas grandes trucos. 

Conclusiones

Encontrar trabajo no es tarea fácil hoy en día, así que, si lo que pretendes es no tenerlo… en fin, tú sabrás, pero tampoco hace falta complicarse mucho la vida. Eso sí, también te pueden llamar de la oficina de empleo para hacer formaciones, por lo que puede que te interese conocer si sirven los cursos del SEPE.
Ahora ya sabes que los parados no están obligados a aceptar cualquier trabajo, aunque si finalmente te llegara una oferta apta para tu perfil, no vas a tener mucha escapatoria.