¿Merece la pena hacer un doctorado?

¿Merece la pena hacer un doctorado?

Has estudiado un grado universitario y un máster. Se podría decir que ya has completado tu formación. Sin embargo, se adivina en el horizonte una última frontera: el doctorado, la cumbre más alta de la ruta académica.

La cuestión es: ¿merece la pena hacer un doctorado? ¿Es muy difícil? ¿Te pagan por hacerlo? ¿Qué puedes conseguir con un doctorado?

A continuación intentaremos resolver todos esos interrogantes.

¿Vale la pena hacer un doctorado?

Realizar un doctorado es una decisión complicada. Sin duda, ser doctor (en cualquier rama) es algo que aporta mucho prestigio social y en ocasiones también profesional… pero esto no siempre se traduce en grandes beneficios económicos.

Para acceder a un doctorado debes haber completado un grado universitario y un máster oficial relativo al mismo. Incluso en algunas ramas concretas, como arquitectura o las ingenierías, hay requisitos de títulos añadidos.

El doctorado implica una inversión de mucho tiempo y esfuerzo, que para muchos no merece la pena. Ten en cuenta que durante el tiempo de investigación necesitarás seguir teniendo un techo en el que dormir y unos recursos para mantenerte.

Por esta razón, muchos titulados no hacen el doctorado hasta que llevan varios años en el mercado laboral.

El doctorado es un período de entre tres y cuatro años en los que te vas a dedicar exclusivamente a la investigación para hacer avanzar a tu rama de conocimiento.

Es cierto que también se puede hacer un doctorado a tiempo parcial, lo cual alarga el período de duración del doctorado hasta los 5 años. No obstante, se pueden pedir prórrogas a la universidad, lo que podría llevar la cifra total hasta un máximo de 8 años.

¿Es difícil hacer un doctorado?

Desde luego, hacer un doctorado no es un paseo por el parque. Sin embargo, es un tipo de dificultad diferente a la de la carrera o el máster.

En un doctorado vas a tener que elaborar un proyecto (o sumarte a uno ya creado) que aporte nuevos conocimientos a tu área de especialidad.

Tendrás que preparar tu tesis doctoral, aprendértela como si fuera la historia de tu vida y, finalmente, defenderla ante un jurado experto.

Esto implica que no hay exámenes, al menos tal y como los conocías antes. Aun así, el nivel de intensidad puede ser altísimo, con muchas horas semanales de dedicación, y muchos extras en forma de trabajos y publicaciones especializadas.

Pros y contras de hacer un doctorado

Como todo en esta vida, realizar un doctorado tiene sus cosas positivas y negativas. Hay quien considera que merece la pena hacer un doctorado, y quien piensa que es mejor gastar ese valioso tiempo en encontrar un trabajo decente.

Entre las ventajas de hacer un doctorado podemos valorar el prestigio que todo doctor, sea en la materia que sea, tiene en la sociedad. Esto, en principio, se puede transformar en empleos de mayor categoría.

Tanto tu tesis como las distintas publicaciones especializadas que tendrás que realizar podrían tener, quizás, repercusión en tu campo de estudio, lo cual te podría posicionar como un experto.

Por otra parte, un doctorado te puede abrir las puertas al mundo de la investigación internacional de alto nivel. Esto, sin duda, puede multiplicar tus opciones de alcanzar un trabajo con una remuneración acorde a tus conocimientos.

Por desgracia, en el apartado de las desventajas, la realidad es que muchos investigadores de doctorado cobran una miseria (lo vemos más abajo) y el camino puede ser muy duro.

Se necesita mucha vocación y esfuerzo para sacar adelante un doctorado, pero durante todos esos años podrías estar cobrando poco más que un repartidor de pizzas. No ocurre en todos los casos, pero es una realidad que debes conocer.

Salidas de un doctorado

En teoría, realizar un doctorado es la cúspide de los estudios universitarios. Muy poca gente llega hasta ese punto, pues, si sumamos la carrera y el máster más el doctorado, al final son muchos años de dedicación y esfuerzo.

Eso implica estar mucho tiempo de tu vida sin tener acceso al mercado laboral y sin ingresos significativos.

En principio, tener un doctorado te debería abrir las puertas hacia puestos de trabajo de mucho prestigio y con altos salarios. No obstante, esa es la teoría, pero nada garantiza que esto vaya a ser así.

Hay otros doctores (sobre todo, en ámbitos científicos) que permanecen integrados en sus grupos de investigación y siguen teniendo sus puestos en base a financiación privada. Por desgracia, no todos gozan de esta suerte.

Otras personas, ante la falta de opciones, se ven atraídas por el empleo público. Si es tu caso, quizás quieras echarle un vistazo a nuestro artículo sobre los mejores preparadores de Justicia.

¿Te pagan por hacer un doctorado?

Sí, desde 2019, un estudiante de doctorado tiene derecho a cobrar un salario mínimo.

Hasta ese momento, para hacer un doctorado, tú te matriculabas, pagabas las tasas correspondientes y empezabas a colaborar en un equipo de investigación.

Esto no tenía contraprestación económica de ninguna clase, salvo en los casos de investigaciones privadas por contrato o la existencia de becas de financiación.

Sin embargo, en 2019 se estableció un salario mínimo anual de 16.422 € brutos para los estudiantes de doctorado y se eliminó su condición de becarios.

En el año 2022 se actualizó esa cantidad mínima, y ahora queda de la siguiente manera:

  • Estudiantes de primer año: 17.220 €
  • Estudiantes de segundo año: 18.438 €
  • Estudiantes de tercer y cuarto año: 23.064 € 

¿Es obligatoria la asistencia a la universidad en el doctorado?

Cada grupo de investigación y cada universidad es diferente, por lo que tendrás que consultar cada caso concreto para conocer sus condiciones.

Una forma habitual de funcionar consiste en tener cuatro días a la semana de cierta libertad, en los que puedes avanzar desde casa o desde una biblioteca. El quinto día es para reunirse con el equipo, trabajar conjuntamente y/o exponer los avances.

No obstante, ese es sólo un ejemplo. En los doctorados con financiación sí suele ser habitual que la asistencia a la universidad sea obligatoria, incluso con estrictos horarios regulados.

¿Es lo mismo un máster que un doctorado?

No. De hecho, no tienen nada que ver.

Un máster es una especialización dentro de una rama del conocimiento, después de haber obtenido un grado universitario. Es el paso previo a un doctorado.

Tanto el máster como el doctorado son estudios de postgrado. Sin embargo, el máster es una extensión de la carrera, donde sigues formándote, mientras que en el doctorado eres tú quien investiga para aportar nuevos conocimientos a tu campo.

Conclusiones

Esperamos que ahora puedas decidir mejor si merece la pena hacer un doctorado. Sin duda, si logras cumplir tu objetivo, podrás aumentar tu categoría profesional y ganar más dinero, aunque no siempre será así.

Por contra, para llegar hasta ese punto, necesitarás realizar una gran inversión, que no es tanto en dinero como en tiempo.

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